“Este estudio se realizó en el marco de la investigación "Radicalización y violencia política de la juventud de las clases populares de Lima", llevado a cabo en el Instituto de Estudios Peruanos. Es una presentación sistematizada de las características demográficas y sociales de los condenados por terrorismo por los tribunales de justicia de Lima durante el periodo 1983-1986 Para ello se recurrió a los datos contenidos en los expedientes judiciales. El objetivo del trabajo es determinar el grado en que la categoría juvenil - que hemos definido entre los 18 y 25 años - incide en las actividades delictivas. Para tal efecto examinamos las características sociales de los responsables de actos de terrorismo, comparándolos con los de aquellos incursos en otros tipos de delitos. Pero, además, también se trató de observar cuáles son los rasgos específicos que diferencian a los jóvenes comprometidos en dichas actividades. El terrorismo ha sido tipificado como delito, tal como se expone con cierto detalle en la primer a parte de 10 Chávez de Paz este trabajo. Caen dentro de dicha tipificación jurídica las acciones de los grupos subversivos, constituyendo uno de los fenómenos más importantes que alteran de manera significativa el panorama nacional de la década de 1980. La mayoría de los condenados por delito de terrorismo en el período indicado, pertenecía o pertenece al movimiento Sendero Luminoso. Sin embargo es necesario subrayar que este estudio no trata de dicha agrupación; no versa sobre sus integrantes, ni estos constituyen su universo de investigación. Por lo tanto no puede ni debe prestarse a la pretensión que el grupo examinado constituya una "muestra" de aquellos. Por otra parte debemos dejar en claro que las variables demográficas y sociales utilizadas para el análisis del grupo investigado son aquellas sobre las que hay información general en los expedientes judiciales. Así, pues, han quedado fuera del campo de investigación otras variables; algunas muy importantes. El estudio comprueba la existencia de un predominio de jóvenes de las clases populares en el conjunto de los condenados por terrorismo y por otros delitos. Sin embargo, entre los condenados por terrorismo existe una proporción importante de jóvenes con estudios universitarios, procedentes de las provincias de mayor pobreza relativa del país. Por lo que se puede sugerir que, como en muchos otros casos históricos, los sentenciados por terrorismo e integrantes de Sendero Luminoso procederían de una elite provinciana en decadencia, que existe a lo largo de la sierra peruana. Los jóvenes sentenciados por delitos comunes, constituyen en cambio parte del sector social más pobre y de baja educación de Lima.“
De acuerdo a este trabajo de investigación “Juventud y terrorismo” (1989) podemos afirmar que los denominados “nuevos” actos delictivos cometidos en nuestro país los cuales iniciaron en los años 80, causaron muertes injustastificadas, familias con parientes desaparecidos (el secuestro, un delito que no era común en nuestro país empezó a presentarse con más fuerza), sustos a diario, violación a los derechos humanos, entre otros mas, fueron obra y arte de altos cabecillas que lideraban el movimiento “Sendero Luminoso”. Estos estaban dispuestos a traspasar cualquier tipo de barrera o autoridad que se pusiera en contra de sus planes. Cabe resaltar que con la presencia de este movimiento subversivo y los actos graves que cometían, es sorprendente ver cómo al inicio de estas épocas, los tribunales de justicia de Lima no sentenciaban al terrorismo como un delito, pero sí sentenciaban muchos otros actos como la delincuencia, tráfico de droga y más, pues aunque se entienda que en un principio no se era consiente de la gravedad que estaba enfrentando el país, atentar contra la vida de las personas ya era un delito grave pero fue a partir del año 1983 que los actos de terrorismo empezaron a tener consecuencias ante los tribunales.
Este grupo subversivo que tuvo como objetivo político-ideológico cambiar el Estado y la política peruana, tomó como arma letal el hecho de elegir jóvenes adolescentes, que estaban en sus veintes y en su mayoría varones de clase social baja o muy baja, muchos de ellos venían de provincia, para hacer “el trabajo sucio”, el trabajo que ellos no estaban dispuestos a realizar y que estos jóvenes al verse y notarse en necesidad acudían sin pensarlo, ya que se sentían “identificados” con la visión que tenía este grupo subversivo pero sin darse cuenta que esa ideología pronto los llevaría en un camino sin salida, un camino que derramaría mucha sangre y no estaba estrechamente relacionado con el objetivo que estos jóvenes en realidad tenían. Aquí pudimos darnos cuenta del gran error cometido por el Estado, el cual aun no consideramos este solucionado al 100% y es el hecho de no brindar educación de calidad a todos los niños, adolescentes de nuestro país, como también el no darle las necesidades básicas a las familias de bajos recursos. Si en aquellos tiempos, estas personas, responsables hoy en día de tantos delitos, hubieran conocido un poco la otra cara de Lima, su destino hubiera sido completamente diferente. No defendemos el hecho de lo cometido, más si indigna el saber que por las diferencias sociales que se vivieron y siguen viviendo hoy por hoy; tantos jóvenes escojan el mal camino.
Por esta razón, consideramos que mientras más informado pueda estar la juventud de nuestro país acerca de aquellos hechos del pasado, podremos reflexionar, buscar más soluciones y así no repetir los actos que tanto dolor causaron a un país entero.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
De Paz, D. C. (1989). JUVENTUD Y TERRORISMO. Unifr.ch. https://perso.unifr.ch/derechopenal/assets/files/temas/t_20080528_84.pdf
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